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Mostrando las entradas de julio, 2014

Las lágrimas de Cáceres

Acudieron también al cuartel de Andahuaylas, los varayoc de los cientos de ayllus campesinos de la región; muchos de ellos desde lejanas comarcas, donde la versión oral hablaba de Cáceres como el nuevo Inca. Sorprende comprobar que hasta nuestros días, las poblaciones indígenas recuerdan con reverencia el paso del general. Bastará citar el caso de la comunidad de Piscobamba, ubicada al interior de Talavera, población vecina a Andahuaylas, donde hay un lugar especialmente respetado porque se dice que allí descansó Cáceres. Carecemos de la documentación necesaria para afirmar con certeza que así ocurrió efectivamente, pero si no fue Cáceres, alguno de sus oficiales debió recorrer esos humildes caseríos, hablando del Tayta para captar el apoyo campesino. Gral. Andrés Avelino Cáceres  Todo el valle del Pampas formó un sólido frente con el ejército patriota, y como testimonio de lo que fue esa conjunción quedaron estas líneas firmadas por el propio Cáceres:  “Un día llegó a

La batalla de Huamachuco

El 10 de julio de 1883, en el departamento de La Libertad, se libró la batalla de Huamachuco. Este enfrentamiento entre fuerzas peruanas y chilenas decide el fin de la Guerra con Chile ya que es la última batalla de gran importancia librada en la Campaña de la Sierra, también conocida como Campaña de La Breña.  El 7 de julio, días antes de la batalla, el Ejército peruano llegó a la llanura de Tres Ríos, a pocos kilómetros de Huamachuco. En este lugar, el general Andrés Avelino Cáceres convocó a una Junta de Jefes con el propósito de llegar a un acuerdo sobre qué decisiones tomar: presentar batalla contra los chilenos que ya se encontraban en Huamachuco o seguir evitándolos hasta encontrarse en mejor número de hombres y armamento. La segunda opción parecía ser la más razonable, pero seguir con las sacrificadas marchas por los Andes afectaba terriblemente la moral de la tropa. El número de muertes por enfermedad y fatiga crecía día a día, y era muy común ver cruces blancas en la

Siguiendo a un valiente

Episodio en la Batalla de Huamachuco 1. – ¡María! – ¡Sí! ¿Quién eres? – Soy Manuel. – ¿Si? – He venido a despedirme. – ¿A despedirte? ¿Por qué? – Me voy de voluntario a la guerra. – ¿Ahora mismo? – Sí. De voluntario en el Batallón Libres de Santiago de Chuco. Vamos a darle alcance al coronel Andrés Avelino Cáceres en el paraje de Tres Ríos. – ¿A estas horas ya parten? – Sí, María. ¿Me conoces? ¿Sabes quién soy? – Sí. Te conozco. – Dime, a ver, quién soy. – Vives en el barrio San Cristóbal. Has terminado la escuela. Tocas en la banda. Juegas fútbol. Y siempre pasas por aquí. 2. – ¿Todos los días? – Sí, todos los días. – ¿A qué hora? – A las cinco. – ¿Me has visto siempre? – Sí, siempre. – ¿Y tú a mí? – ¡Sí! ¡Siempre! – Y, ¿por qué? – Porque te adoro, María. – Y, ¿a qué hora parten? – De aquí a una hora. A las cuatro de la mañana. – Y, ¿desde dónde van a partir? – Nos estamos reuniendo en la Plaza de Armas. Tenemos que alca