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Mostrando las entradas de junio, 2014

La batalla de Tacna

El 26 de mayo de 1880, en la meseta de Intiorco, a 8 kms al norte de la ciudad de Tacna, se llevó a cabo la batalla de Tacna, también conocida como Batalla del Alto de la Alianza. La meseta de Intiorco, que en quechua significa "Alto del Sol", fue el escenario escogido para hacer frente al ejército chileno. En este artículo, compartimos, con mucho respeto, los testimonios de combatientes que estuvieron presentes aquel glorioso día.  Batalla del Alto de la Alianza Tras un fallido intento de ataque sorpresa al campamento chileno en la madrugada del 26 de mayo de 1880, el ejército peruano-boliviano tuvo que volver a su posición inicial para poder librar la batalla. En palabras del novelista Guillermo Thorndike, "nadie durmió, nadie descansó, pocos desayunaron algo y apenas hubo tiempo para atrincherarse, con los estómagos vacíos y los ojos insomnes." La contienda fue muy intensa desde el inicio y pese a lo árido del terreno y el sol extenuante, ambos ej

Arica, siempre Arica

En la madrugada del 7 de junio de 1880, las tropas chilenas inician el asalto y toma del morro de Arica. Este suceso es conocido en el Perú como la Batalla de Arica y marca el final de la campaña en el Sur, así como la invasión de los departamentos de Tarapacá, Tacna y Arica.  A las 5 de la mañana, el ejército chileno inicia el ataque con el asalto al fuerte “Ciudadela”. Este fuerte cae luego de una encarnizada lucha y con todos sus defensores prácticamente aniquilados. Entre los oficiales caídos se encontraba el coronel peruano Justo Arias Aragüez, quien ante el pedido de rendición que le hiciera un soldado chileno, respondió: "¡No me rindo carajo, viva el Perú!".  Tras ser capturados los fuertes “Ciudadela” y “Este”, los restos del ejército peruano se replegaron hacia el morro donde se llevó a cabo la última resistencia. Es en este lugar donde sucumben Francisco Bolognesi, Guillermo Moore, Alfonso Ugarte, Ramón Zavala, entre otros oficiales, soldados y ciudadanos

Carta de un soldado a su madre

Arica, 6 de junio de 1880 Señora Amelia viuda de Monfort Cerro de Pasco Inolvidable madre mía: Por fin puedo escribirle las líneas que le debo hace mucho tiempo. En primer lugar, para agradecerle las cartas que me ha enviado, todas ellas cargadas de amor, de comprensión, de aliento. Recibirlas, madre mía, no obstante la tristeza de encontrarme a centenares de leguas de distancia, muy lejos de usted, de mi novia y de mi tierra adorada, ha servido para mantener vigente mi ánimo y mi entusiasmo, Aquellos hermosos días de paz transcurridos en mi niñez y mi juventud, me parecen muy distantes. Mañana cumpliré exactamente trece meses de servicio activo en nuestro Ejército. Trece largos meses en los que aprendí muchísimas cosas. ¡¡Ahora sé que la guerra es el mismísimo infierno!!. ¡Debería abolirse la guerra que no es sino una cruel y salvaje matanza entre seres humanos que deben amarse. La guerra, entre otras infamias, nos aleja de nuestros hogares. Todos los hombres qu

Arica y el deber nacional

El 5 de junio de 1880, el coronel Francisco Bolognesi, militar de 64 años y encargado de la defensa del puerto de Arica, recibe al Mayor chileno Juan José de la Cruz Salvo. El propósito de la visita fue intimar la rendición de los fuertes de Arica y, de esa forma, evitar un inútil derramamiento de sangre. El diálogo entre ellos, aunque breve, fue relatado días después por el mismo Juan José de la Cruz Salvo al historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna, quien luego llegó a incluirlo en su libro "La Campaña de Tacna y Arica". El diálogo fue el siguiente: Bolognesi: Le oigo a usted. Salvo: Señor, el General en Jefe del Ejército de Chile, deseoso de evitar un derramamiento inútil de sangre, después de haber vencido en Tacna al grueso del Ejército aliado, me envía a pedir la rendición de esta plaza, cuyos recursos en hombres, víveres y municiones conocemos. Bolognesi: Arica no se rinde, tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho.